miércoles, 30 de mayo de 2012

Al Tiempo

He me aquí, lacayo de la muerte.
Tu de silencioso paso, galán de la noche.
Misero arapiento, ladrón de mi suerte
que vienes a por mí y no aceptas mi reproche.


Tu que arrugas a tu paso
y más corres cuando más llamo.
Que en tu camino traes el ocaso
y oscureces hasta mi último tramo.


Tu que clavas tus agujas
y atraviesas la más dura armadura.
Con segundos, minutos y horas me empujas
a perder la memoria y la cordura.


Y ya puesta la blanca mortaja,
mis ojos cerrados y sellado con clavos,
deterioras mi corazón y lo de dentro de la caja,
y no dejas de mi ni los sentimientos que un día bravos.

jueves, 10 de noviembre de 2011

En clave de Sol

    Todo empieza con una suave caricia y un beso tan apasionado como deseoso. Las manos se disparan y empiezan a moverse alrededor del cuerpo como bailando una música que no a empezado. Es entonces cuando la orquesta se prepara y se apaga la luz. El concierto va a empezar.
   
    Mi mano baja desde su cuello hasta su cintura desabrochando el botón de su pantalón, no hay nada mas hermoso que su cuerpo sin ropa. Subiendo lentamente por su espalda y su cintura, yo pierdo mi camiseta al compás de un beso tan dulce como provocador. Mi boca se vuelve loca al contacto de sus labios. El resto de la ropa sobra en un momento tan intimo. Ambos cerramos los ojos y no decimos nada, preferimos improvisar sobre la marcha y dejarnos llevar por el placer.
  
    En posición horizontal, yacemos sobre un colchón. Mi mano, que esta en su pierna, se mueve acariciando su muslo con suavidad y sensualidad cual saxofonista hace fluir las notas de su instrumento. Ella me empuja hacia su pecho, quiere tenerme cerca, quiere notar como suspiro en su cuello, pero en vez de eso, mi instinto se revela y me hace morderle. Quiere que este más cerca. Mi mano empieza a desplazarse hacia su cintura, es perfecta. Cada vez que muerdo ella araña mi espalda y empieza a perder el control. Me besa fuertemente, quiere más y yo juego con ella.
  
    Sin más razón que las ganas de sentir al otro, el acto segundo del concierto comienza, es increíble como en un momento dos cuerpos pueden estar tan conectados. Como en la mas bella sinfonía, el comienzo es suave, predominan las caricias y los movimientos son lentos. No mucho tiempo después, los gritos, gemidos, suspiros y besos se mezclan con el rechinar de una vieja cama y se compone la canción perfecta. Es en ese momento en el que el mundo deja de existir, solo ellos y un abrazo.
  
   Me encanta la melodía que cada noche se compone en ese pentágrama de sentimientos con notas de pasión...

miércoles, 9 de noviembre de 2011

That Night a Forest Grew

    Nunca fue tan fácil empezar de cero. Fue en ese coche donde empezó a crecer el bosque. Pero fue más tarde cuando me di cuenta de todo lo que despues seria algo tan grande que seria incapaz de terminar de entender. Note como las raíces de aquellas plantas envolvían en placer mi cuerpo. Las mismas que me dejaban sin espiración. Me di cuenta que sus ramas,que arañaban mi espalda con sus afiladas puntas, me arrastraban hacia el centro de ese profundo mar de árboles que crecían sin parar. Sus hojas tapaban la luz de Luna que entraba por las ventanas y tapaban el aire que entraba por las ventanillas bajadas que hacían que el ruido que salia se mezclara con el del viento de aquella noche. Pude sentir como se adentraba por mi pecho llegando a mi corazón abriendo paso através de la carne plantando su semilla en el. Esa semilla que, tiempo después, seria la que lo haría llenarse de vida.

    ¿Cómo dos personas que compartían tanto, no llegaron nunca a coincidir? Fue esa noche en la que la casualidad hizo que dos almas errantes que buscaban algo, sin saber el qué, se unieran para crear lo que hoy admiro con incredulidad y sorpresa, pues nunca un beso a tenido mejor sabor ni una caricia había podido tocar lo más profundo que pudo haber dentro de mi. Nunca antes unos ojos se habían clavado tan fuertemente en los mios y habían descubierto tanto sin palabras.
 
   Aquella noche, entre gemidos, sudor y suspiros, se creo algo que hoy da vida a un gran bosque que crece sin control y da los frutos que alimentan esos sentimientos que andaban moribundos mientras me atrapa entre las raíces de los árboles que lo forman.

jueves, 2 de junio de 2011

De entre las llamas

   Las viste, viste como mojaban las pestañas que crecen en el borde de esos ojos rojos intoxicados por el veneno de su recuerdo. Siguiéndolas con tu mirada, te diste cuenta de como se deslizaban por mi cara hasta llegar a mi boca donde regaban mi tristeza y la hacían crecer, sus frutos fueron las palabras que dije...
   Viste las cicatrices que la rabia creo en mis nudillos sin saber por que. Supongo que los buitres que picotearon mi corazón empezaron a alcanzar mi alma...
   Pero me canse, me canse de ver mis sueños hundidos por la cobardía que me daba luchar contra esos demonios que todas las noches hacían un poco mas hondo ese foso. Volví de entre las llamas tras una batalla que casi me dejo sin fuerzas, suicidé a esa parte de mi que me llamaba perdedor.  Esa noche salí a la calle, dirigí mi mirada al cielo y deje que las estrellas guiaran mis pasos por este camino que ahora recorro.
   Siguen cayendo mis lágrimas, siguen deslizándose por mi cara y siguen llegando a mi boca. Pero hoy alimentan mi felicidad y mi fuerza y sus frutos son mis sonrisas...

martes, 26 de abril de 2011

Musa...

   Y aquí estoy, en este paisaje desolado. Donde la tierra no se ve y los arboles han perdido el color que les daba vida. De sus ramas cuelgan agujas de hielo y en los nudos de sus ramas se acumula la fría nieve. No hay hierba ni color, solo blanco, frio...
    Los lobos, que se alimentan de la soledad, me observan, relamiéndose y gruñiendo a mi paso. Se pelean por masticar los últimos trozos de ese trozo de carne negro y putrefacto que un día fue el hogar donde habitaba mi alma. Aullan para avisar de mi llegada a la reina de ese castillo que un día construí con ladrillos de rabia y lágrimas de tristeza.
   Su baile al andar hipnotizaria al mas duro de los hombres y mataría de envidia a la mas despampanante de las mujeres. El viento se agita con su presencia y el Sol, que un día fue su pretendiente, se esconde para no verla, pues apagaría la fuerza de sus llamas con las lágrimas que derramarían. Los buitres, ansiosos por ver el espectáculo, se congregan en las ramas de los arboles, tirando las agujas que colgaban de ellos. Esperan el momento clave para lanzarse y aprovecharse de todo lo que pueda ser provechoso para ellos.
   Por cada escalón que pisa y que le acerca a mi, el viento se vuelve mas tranquilo pero mas frio y la Luna, amiga inseparable, empieza a mostrar su cara que, de vez en cuando, oculta tras su capa hecha de nubes. No viene sola, con ella viene la oscura noche y las estrellas.
   Tras bajar el ultimo escalón se coloca frente a mi, con su vestido de humo gris que crea figuras terroríficas que van bailando alrededor de su excitante figura. El vestido le cubre por completo, no dejando ver sus manos ni sus piernas. Su pelo, tan negro como el azabache, hondea al viento como si formara parte de el. Los mechones de su pelo, moviendose como si tubieran vida, acarician su rostro, tan pálido, que parece brillar en esta noche tan oscura. Sus ojos claros y fríos como el hielo, tan vacíos de cualquier bonito sentimiento, me miran fijamente, penetran en mi y leen mis secretos mas profundos, descubren mis debilidades y mis miedos. Ella me conoce...
   Su delicada forma de andar le permite acercarse a mi sin hacer ni el mas mínimo ruido. Se que esta cerca porque mi cuerpo empieza a temblar y la sangre de mis venas se congela. El suave y gélido tacto de sus manos acariciando mi espalda y mis brazos, provocan un escalofrío capaz de hacer tambalear los pilares de aquellos sueños que, no hace mucho tiempo, eran la razón de mis sonrisas...
   Su voz, tan fría y despiadada, empieza a surgir de la nada pues no necesita abrir la boca para hacerse oír. Su palabra rebota en todos los rincones de mi cabeza. Es el único veneno capaz de eliminar todas las partes buenas que un día vi en aquellos sentimientos que hoy se han mezclado con la desgana y la indiferencia.
   Hoy, como otras tantas noches, le deje que me hablara y me inspirara con sus besos de labios negros y sus palabras que suenan tan convincentes. Deje que me cogiera de la mano y me guiara... Deje que me golpease y me hiciera vomitar en las esquinas, deje que fuera mi musa...

jueves, 10 de marzo de 2011

Consecuentemente...

    La noche se a jodido. El Sol, escondido, está violando a la Aurora Boreal mientras las estrellas observan su rostro y se masturban. Otras me lanzan gruiños para que entre en su juego, pero paso de entrar. La Luna ya no brilla, esta noche se a corrido encima de mi dejandome ciego. Se a cansado de mi aliento descarado con sabor a Ron y Marihuana. Su rostro de cabreo por beberme a la noche de un trago me asusta a la vez que me divierte...
    Esta noche las nubes me han abierto en canal y me han dejado colgado solamente por mis tripas. Se beben el ron y se emborrachan a mi costa, mientras, danzan alrededor de mi. Bailan con los truenos y los rayos, ellos salen del WC con la nariz ensangrentada.
    Los hijos bastardos del día y la tarde se han convertido en payasos de maquillaje corrido que vomitan en las esquinas de los edificios que alumbran las farolas. Se van riendo a su paso mientras su luz se apaga poco a poco, pues caen también en "esas cosas que nunca harían ellas"...
    Lo único que tenemos en común, es la sed por el placer. Ese placer que ha optado por convertirse en un festín de depravaciones y vicio, del que lo único seguro que espero, es que consuman mi alma tirado en este banco...

martes, 22 de febrero de 2011

Contigo no funcionan mis poderes...

   Arranqué mis oídos, no quise oír el ruido que hacían tus pasos por el pasillo al irte. No quería volver a oír tu voz decir adiós.
   Saqué mis ojos de mi cara, no aguantaba seguir viendo el baile que hacia tu cuerpo al andar alejándote, ni ver el brillo de los tuyos.
   Corté mi lengua con mis manos y cosí mi boca. No quería decir nada más...

   Ahora, sentado en este banco, con la compañía de una botella acabada y de la colilla de un "algo" que pueda colocarme y dejarme ciego, empiezo a recordar, se me olvidó amputar todas esas imágenes de mi cabeza...
   No se me olvida tu voz dulce hablándome al oído recordándome que no me fuera. Provocandome escalofríos al susurrarme cerca de el y sacandome una sonrisa al oírte venir.
   Recuerdo tu mirada mirándome y tu silueta desnuda bailando al compás de tus suspiros. Ver tu pelo rozarte al bailar con el viento sigue siendo el motivo de mis sonrisas.
   Por ese motivo, en mi mano tengo el ultimo de los trozos que queda de mi corazón. En el tatué tu nombre a fuego. Los perros del parque esperan a que lo lance para morderlo...